Al alba, los pescadores locales deslizan sus redes ligeras en las caletas más mansas de la península. Es una faena lenta y contemplativa que honra las aguas sagradas sin prisas mecánicas, aprendida durante generaciones familiares.
Más allá de las aldeas se extienden playas desiertas de arena fina y guijarros a más de 3.800 metros de altura. Recorrer estas orillas solitarias ofrece una sensación de libertad intacta, donde el viento suave acaricia los pasos sin interrupciones.


Grandes extensiones de totorales dorados y flores silvestres de kantuta que purifican las orillas de Copamaya y refugian a las aves acuáticas del lago.


Embarcaciones que escuchan el lago
Construidos en maderas nobles y maniobrados con remos clásicos, estos botes tradicionales permiten explorar ensenadas ocultas manteniendo intacto el sosiego natural del entorno.
Una travesía libre de motores donde cada remada revela el susurro del agua contra el casco, brindando un contacto genuino y respetuoso con la inmensidad lacustre.
Organizamos traslados privados y jornadas de desconexión absoluta con el cuidado y la calidez característica de Wayra Travel.






