Las densas raíces de totora flotante, conocidas como khili, componen la base de cada isla. Sobre ellas se colocan capas sucesivas de juncos secados al sol, renovadas con paciencia cada quince días para sostener viviendas y vidas enteras.
Más que un elemento de construcción, la totora ofrece alimento tierno y fibra resistente. Esta estrecha relación botánica ha protegido a una de las culturas más antiguas de América del Sur frente a los rigores del altiplano andino.


— Herencia Cultural
La magia de nuestras islas no solo reside en sus paisajes, sino en el corazón de su gente. A través de sus textiles y artesanías en totora, las comunidades comparten con orgullo su sabiduría milenaria con cada visitante.
Experiencias en el agua
Acompaña a las familias locales en sus labores cotidianas y contempla el arte transmitido a través de generaciones en el lago navegable más alto del mundo.
Paseo en balsa tradicional
Textiles y bordados vivos
Técnica y cosecha del junco
Cruza las aguas tranquilas en elegantes embarcaciones de totora trenzada con figuras de puma talladas en la proa.
Aprecia tapices multicolores donde las artesanas plasman escenas de pesca lacustre y leyendas del Titicaca.
Conoce el corte manual de los tallos y prueba el chullo dulce, tallo interior que los pobladores consumen fresco.


Las grandes balsas de totora personifican siglos de dominio técnico sobre el agua, erigiéndose como símbolos de dignidad e identidad en el Lago Titicaca.






