

La portada de San Pedro Mártir exhibe una soberbia filigrana labrada en arenisca rojiza. Entre columnas salomónicas brotan flores de cantuta, vides sagradas y querubines de rostro indígena tallados por canteros lupacas.
El esplendor de cuatro santuarios
Cuatro complejos erigidos por la Compañía de Jesús entre los siglos XVI y XVII albergan retablos bañados en pan de oro y lienzos invaluables del maestro jesuita Bernardo Bitti.
San Pedro Mártir
San Juan de Letrán
Nuestra Señora de la Asunción
Santa Cruz de Jerusalén
Catedral imponente con arquerías de piedra, artesonados mudéjares y óleos flamencos de gran formato resguardados en naves de silenciosa solemnidad.
Santuario transformado en museo vivo que custodia coronaciones doradas y lienzos manieristas de Bernardo Bitti junto a retablos en madera de cedro.
Ubicada en una colina con vista panorámica a la bahía de Juli, destaca por su amplio atrio renacentista y frescos murales del temprano virreinato.
Antigua iglesia de la orden cuyo portal barroco y muros de cantería tallada conservan una conmovedora fuerza escultórica abierta al cielo del altiplano.


Portadas talladas y lienzos eternos
El legado artístico de Juli sintetiza la cosmovisión andina y la exuberancia contrarreformista. En Santa Cruz de Jerusalén, las hornacinas vacías y los capiteles corintios conservan soles radiantes y sirenas tocando el charango talladas a mano en bloques monolíticos.
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